Llegada a Medellín

Una de las cosas de las que me habían hablado antes de aterrizar en Medellín era acerca de la calidez de la gente con la que tratas allí, y eso es lo que llevo experimentando desde que llegué.

Es el sentimiento de un abrazo y apoyo constantes, un despliegue de inteligencia emocional fuertísima, que disuelve las dudas e inseguridades previas al aterrizaje a una velocidad rapidísima.

Por de pronto, me siento fascinado por la forma en que se construye el conocimiento a través de la reflexión aquí. Se dice que los Colombianos dan muchas vueltas para llegar a un punto. Parábolas y elipses alrededor de las ideas a tratar. Puede ser también que esto sea más visible en Casa Tres Patios (donde no todo el mundo es colombiano). A fuerza de comprobar que los proyectos de los artistas residentes se desmontan al entrar en contacto con los niños y adolescentes de los talleres, y pasan obligatoriamente por fases de todos los colores,  se hace muy necesario redibujar el proyecto inicial viéndolo desde otras perspectivas, para así no perder el contacto con la idea inicial, con el alma del proyecto.

De momento, ya sé cuáles son los emplazamientos en los que voy a trabajar y donde mis ideas iniciales se van a hacer pedazos para mutar y enriquecerse de forma insospechada.

– Comuna 1 (Bibioteca popular 2)

Comuna 8 (Sol de Oriente)

Comuna 9 (Centro de desarrollo cultural El Ávila)

Comuna 50 (Biblioteca Palmitas)

Comuna 13 (centro desarrollo cultural Los Alcázares)

Comuna 14 (centro desarrollo cultural El Poblado)

Comuna 10 (Fundación Suma Pax)